Un desafío público al Papa. Cuatro de los cardenales más marcadamente ultraconservadores, y que en distintas ocasiones han mostrado su desacuerdo con el pontificado de Francisco y sus reformas, han dado un paso más, y han denunciado la "confusión" de algunos punto de
Amoris Laetitia, en especial lo referente a la comunión para los divorciados vueltos a casar.
La iniciativa de los purpurados alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner; el italiano Carlo Cafarra y, especialmente, el estadounidense Raymond Burke va mucho más allá, hasta el punto de anunciar que, si el Papa no rectifica o "aclara" sus "dudas", los cardenales ultraconservadores le harán "un acto formal de corrección de un error grave". En otras palabras, declarar que el Papa está cometiendo una herejía al defender esta y otras aperturas.
"Es una absoluta locura"
Una amenaza que, más que asustar en la Santa Sede, causa cierto estupor. Y es que, según han explicado a eldiario.es expertos en Derecho Canónico de España y Roma, Burke se ha lanzado a una piscina sin agua. "No existe una figura así, ni parecida, en el Derecho Canónico. Es una absoluta locura", subraya el historiador Juan Mari Laboa, uno de los mayores expertos en el tema.
En el entorno papal, mientras tanto, se toman con paciencia el enésimo ataque de los cardenales ultraconservadores. El propio Papa, a quien Burke acusa prácticamente de hereje, hizo un curioso llamamiento a "soportar pacientemente a las personas molestas" durante una de sus últimas audiencias.
Según los purpurados, la carta fue enviada el 19 de septiembre, pero después de no haber recibido ninguna contestación a su escrito, decidieron publicar sus preocupaciones acerca de la exhortación apostólica. Algo chocante, toda vez que Francisco recibió al propio Burke en audiencia privada el pasado 10 de noviembre.
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