| Ejército Remanente🏹 Noticias |
Noviembre Nacional: ¿un cambio cultural en la derecha española?
En las jornadas de Ferraz, así como en las redes sociales, ha llamado la atención una bandera de nuevo cuño con dos enes coronadas por la cruz cristiana. ¿Qué simboliza este logo que llevan tantos manifestantes? Muchos han comparado las últimas protestas en Ferraz con el 15-M o con una mera respuesta española al procesismo. En realidad, no son equiparables y conviene dar algunas claves para entender mejor este movimiento espontáneo. Noviembre Nacional, expresión acuñada por el ingenioso tuitero Españabola, tiene una sonoridad a la altura de los grandes eslóganes de la historia de las revoluciones. Pensemos en La primavera de los pueblos de 1848; el Octubre rojo de 1917; o, en nuestro país, La revolución de Asturias de 1934 y Las jornadas de mayo de 1937. ¿Por qué? Porque para que una insurrección triunfe no sólo debe mantener un nivel de movilización permanente o tener efectos políticos perceptibles, sino que debe instalar un nuevo lenguaje democrático, desafiar al orden de cosas existente y crear una mitología revolucionaria. Debe barrer toda lógica pretérita. Debe “septembrizar” -en terminología bakuninista- las instituciones del régimen contra el que se levanta (en este caso novembrizar). Porque, como sugiere Enzo Traverso en su libro Melancolía de izquierda (2019), “todos los grandes acontecimientos políticos, modifican la percepción del pasado y generan una nueva imaginación histórica”. Pero ¿en qué consiste esta “nueva imaginación histórica”? Consiste en que el sujeto revolucionario o contestatario esté integrado por cayetanos que van a “putodefender España”, por líderes políticos que acaban siendo gaseados por la Policía Nacional, por trabajadores, por exmilitantes del “partido de la traición” (el PSOE), por jóvenes y ancianos, por hombres y mujeres, por politizados y apolíticos, por el lumpen y por las emperifolladas señoras del barrio de Salamanca, entre otros colectivos. ¿Cuándo hemos asistido en España a una transversalidad tan prístina? Cada noche, las ciudades sublevadas congregan a los grupos más diversos, a los tuiteros más “basados” de la derecha y a la gente corriente. La confluencia de Bastión Frontal, Democracia Nacional, Hacer Nación, Falange, Comunión Tradicionalista Carlista, Revuelta, Solidaridad, Frente Obrero y Vanguardia Española es la muestra viva de que, por encima de las diferencias ideológicas y las batallitas virtuales, está la defensa a ultranza de la continuidad histórica de España como comunidad política. Además, en clave generacional, los jóvenes que se manifiestan nunca habían corrido frente a la Policía, no vienen del campus de Somosaguas, ni del activismo antifa (a diferencia de sus abuelos y de sus padres, que sí tuvieron que correr frente a los grises o frente a los marrones). Lo cierto es que, entre la derecha conservadora, el desafío al sistema había muerto con Blas Piñar y Fuerza Nueva. Lo que vino después eran tribus urbanas... La frescura en los cánticos y en las consignas son el hálito de una vitalidad desbordante. Por describirlo con Marx: si bien “el Estado español estaba muerto, la sociedad española estaba llena de vida y repleta, en todas sus partes, de fuerza de resistencia”. Noviembre Nacional contra SánchezComo decía, esta es la primera vez en nuestra historia reciente en que las fuerzas vivas osan impugnar el credo ‘liberalio’. La derecha española ha dado un giro de 180 grados y está en las calles gritando contra el Rey, la Constitución, la Monarquía, el laicismo afrancesado, la Policía e incluso contra la Unión Europea. Y, claro está, todos estos elementos son los que constituían los cerrojos que durante más de 40 años han protegido el corazón del sistema demoliberal. Veamos algunos ejemplos: contra el Rey los manifestantes profieren: “Felipe, masón, defiende tu nación”; contra la Constitución del 78: “La constitución destruye la Nación”; contra la Monarquía: “Los Borbones a los tiburones”; contra la neutralidad religiosa: “España cristiana y no musulmana”; contra la Policía: “Esas lecheras a la frontera”; contra la UE: vimos imágenes en que algunos, en el fragor de la protesta, alzaban las banderas de la Unión Europea y acto seguido otros manifestantes se las arrebataban de las manos. ¿Dónde ha quedado, pues, la “derechona cipaya y vendepatrias”? Viendo las dos semanas de protestas cuesta creer que Elizabeth Duval acertase en su novela Madrid será la tumba (2021). Le hubiera encantado que la derecha alternativa, la derecha social callara, quedara muda frente a las tropelías de sus camaradas progresistas. Pero, Madrid (como foco central de la sublevación) ha resultado ser el desfibrilador de una España que estaba en coma.
Ni que decir tiene el hecho de que se hayan propagado banderas ad hoc como la bandera oficial con el escudo del 81 recortado o la bandera del Noviembre Nacional (con estética de runa nórdica y la cruz cristiana que preside las siglas NN). ¿Acaso se abre un horizonte de posibilidad de una derecha republicana en nuestro país? Esto excede nuestro artículo, pero sí me gustaría acabar con algunas reflexiones. En primer lugar, creo que se trata de un auténtico despertar nacional. El inicio de la reconciliación de las Dos Españas por la vía de los hechos. Dos Españas que no son, como suele decirse, la izquierdista (roja) y la derechista (azul), sino la que estaba dormida y la que, aun despierta, se encontraba narcotizada. En segundo lugar, por mucho que se empeñen en hacer creer que el tumulto está teledirigido por los partidos políticos, este es un movimiento espontáneo que escapa por completo al control del politburó de turno. El Noviembre Nacional es un movimiento nacional-popular que nace en las calles y se propaga en las redes, de abajo a arriba. En cambio, tanto el movimiento 15-M como el procesismo son estrategias elitistas. La una de “cierre” y la otra de “reemplazo”. Si lo vemos con perspectiva, el 15-M resultó ser más bien una estrategia de las élites europeas de domesticación del descontento ocasionado por la crisis financiera de 2008. Tanto es así que uno de los artífices e ideólogos de tal oleada de protestas (cuyo germen fue Occupy Wall Street), Yanis Varoufakis, pasó de osar “retar” a los ‘hombres de negro’ de la Troika a impulsar el DiEM25 un movimiento político paneuropeísta y tecnocrático. Aquel “momento populista” resultó ser un bluf y tras el estallido de las llamadas “revoluciones de colores” por todo el globo, aparecieron como setas partidos homólogos a Podemos. Por otro lado, el Procés catalán de Artur Mas en adelante es claramente un intento de cambiar una élite central por una élite periférica. Y el reemplazo de las élites no impugna el statu quo realmente existente, sino que prefiere los apellidos Cambó, Saramanch, Pujol y Grifols a los García o Rodríguez. Por tanto, la pretensión última del independentismo catalán es “asemejarse a Europa” y convertirse en un Estado perfectamente equiparable a los de su entorno con su constitución, su judicatura y su hacienda. El mandato del pueblo de Cataluña no es otro que lo más “normie”. Sea como fuere, el NN no es ni el revival facha del 15-M, ni un mero reflujo contra el independentismo; va más allá. Por último, cabría preguntarse si estamos frente a un momento populista que, a diferencia de anteriores simulacros, puede desbordar el paradigma liberal. Y, en consecuencia, si estamos frente al último gran acontecimiento (por cuanto de ruptura tiene) de la larga historia insurreccional de la España Moderna. Por ahora, podemos sospechar que las protestas de noviembre de 2023 son los prolegómenos un despertar patriótico TRADUÇÃO: Notícias do Exército Remanescente🏹 Novembro Nacional: uma mudança cultural na direita espanhola? exército remanescente 18 de novembro A direita espanhola deu uma volta de 180 graus e está nas ruas a gritar contra o Rei, a Constituição, a Monarquia, o secularismo francês, a Polícia e até contra a União Europeia Nos tempos de Ferraz, Assim como nas redes sociais, uma bandeira recém-cunhada com dois Enes coroados pela cruz cristã tem chamado a atenção. O que simboliza este logotipo que tantos manifestantes carregam? Muitos compararam os últimos protestos em Ferraz com o 15-M ou com uma mera resposta espanhola ao processismo. Na realidade, Não são comparáveis e é aconselhável dar algumas chaves para melhor compreender este movimento espontâneo. Novembro Nacional, expressão cunhada pelo engenhoso usuário do Twitter Españabola, tem um som que se equipara aos grandes slogans da história das revoluções. Pensemos na Primavera do Povo de 1848; Outubro Vermelho de 1917; qualquer, no nosso país, a Revolução Asturiana de 1934 e as Jornadas de Maio de 1937. Porquê? Porque para uma insurreição ter sucesso, não só deve manter um nível de mobilização permanente ou ter efeitos políticos perceptíveis, mas também deve instalar uma nova linguagem democrática, desafiar a ordem existente das coisas e criar uma mitologia revolucionária. Deve varrer toda a lógica passada. Deve “septembrizar” – na terminologia bakuninista – as instituições do regime contra o qual se levanta (neste caso novembritizar). Porque, como sugere Enzo Traverso em seu livro Melancolia Esquerdista (2019), “Todos os grandes acontecimentos políticos modificam a percepção do passado e geram uma nova imaginação histórica.” Mas em que consiste esta “nova imaginação histórica”? Consiste no sujeito revolucionário ou rebelde ser formado por caietanos que vão “putod defender a Espanha”, pelos dirigentes políticos que acabam por ser gaseados pela Polícia Nacional, pelos trabalhadores, pelos antigos militantes do “partido da traição” (PSOE), pelos jovens e velhos, pelos homens e mulheres, pelos politizados e apolíticos, pelos lumpen e pelas senhoras embonecadas do bairro de Salamanca, entre outros grupos. Quando é que testemunhámos uma transversalidade tão imaculada em Espanha? Todas as noites, as cidades rebeldes reúnem os mais diversos grupos, os tuiteiros de direita mais “de base” e pessoas comuns. A confluência do Frontal Bastião, Democracia Nacional, Fazendo uma Nação, Falange, Comunhão Carlista Tradicionalista, Revolta, Solidariedade, A Frente Obrero y Vanguardia Española é a prova viva de que, acima das diferenças ideológicas e das batalhas virtuais, existe a firme defesa da continuidade histórica da Espanha como comunidade política. Além disso, numa chave geracional, os jovens que se manifestam nunca tinham corrido à frente da Polícia, Eles não vêm do campus Somosaguas, nem do ativismo antifa (ao contrário de seus avós e pais, que tiveram que concorrer contra os cinzas ou pardos). A verdade é que, entre a direita conservadora, o desafio ao sistema morreu com Blas Piñar e Fuerza Nueva. O que veio depois foram as tribos urbanas... O frescor das canções e dos slogans é o sopro de uma vitalidade transbordante. Para descrevê-lo com Marx: embora “o Estado espanhol estivesse morto, a sociedade espanhola estava cheia de vida e repleta, em todas as suas partes, da força da resistência”. Novembro Nacional contra Sánchez Como eu disse, Esta é a primeira vez na nossa história recente que forças vivas ousam desafiar o credo “liberal”. A direita espanhola deu uma volta de 180 graus e está nas ruas a gritar contra o Rei, a Constituição, a Monarquia, o secularismo francês, a Polícia e até contra a União Europeia. E claro, Todos estes elementos constituíram as fechaduras que durante mais de 40 anos protegeram o coração do sistema demoliberal. Vejamos alguns exemplos: contra o Rei os manifestantes proclamam: “Filipe, maçom, defenda a sua nação”; contra a Constituição de 78: “A Constituição destrói a Nação”; contra a Monarquia: “Os Bourbons aos tubarões”; contra a neutralidade religiosa: “Espanha cristã e não muçulmana”; contra a Polícia: “Aquelas leiteiras da fronteira”; contra a UE: vimos imagens em que alguns, no calor do protesto, Ergueram as bandeiras da União Europeia e imediatamente outros manifestantes as arrancaram das suas mãos. Onde está, então, o “sipaio e vendedor de países de direita”? Vendo as duas semanas de protestos, é difícil acreditar que Elizabeth Duval tenha acertado em seu romance Madrid será o túmulo (2021). Ele teria adorado se a direita alternativa A direita social permanecerá em silêncio, em silêncio face aos ultrajes dos seus camaradas progressistas. Mas Madrid (como foco central da revolta) acabou por ser o desfibrilhador de uma Espanha que estava em coma. O Novembro Nacional é um movimento nacional-popular que nasceu nas ruas e se espalhou nas redes, de baixo para cima. Escusado será dizer que bandeiras ad hoc foram espalhadas, como a bandeira oficial com o escudo de 81 recortado ou a bandeira Nacional de Novembro (com uma estética rúnica nórdica e a cruz cristã presidindo a sigla NN). Está se abrindo um horizonte de possibilidades para uma direita republicana em nosso país? Isso vai além do nosso artigo, mas gostaria de finalizar com algumas reflexões. Em primeiro lugar, penso que este é um verdadeiro despertar nacional. O início da reconciliação das Duas Espanhas através dos acontecimentos. Duas Espanhas que não o são, Como se costuma dizer, o esquerdista (vermelho) e o direito (azul), mas aquele que dormia e aquele que, mesmo acordado, foi narcotizado. Em segundo lugar, por mais que tentem fazer-nos acreditar que o tumulto é controlado pelos partidos políticos, Este é um movimento espontâneo que escapa completamente ao controlo do Politburo no poder. O Novembro Nacional é um movimento nacional-popular que nasceu nas ruas e se espalhou nas redes, de baixo para cima. Por outro lado, tanto o movimento 15-M como o processismo são estratégias elitistas. Um para “fechamento” e outro para “substituição”. Se olharmos com perspectiva, o 15-M acabou por ser mais uma estratégia das elites europeias para domesticar o descontentamento causado pela crise financeira de 2008. Tanto é verdade que um dos arquitectos e ideólogos de tal onda de protestos (cujo germe foi Occupy Wall Street), Yanis Varoufakis, Ele passou da ousadia de “desafiar” os “homens de preto” da Troika para a promoção do DiEM25, um movimento político pan-europeu e tecnocrata. Esse “momento populista” revelou-se um blefe e após a eclosão das chamadas “revoluções coloridas” em todo o mundo, os partidos homólogos ao Podemos apareceram como cogumelos. Por outro lado, O Procés Catalão de Artur Mas a partir de agora é claramente uma tentativa de mudar uma elite central por uma elite periférica. E a substituição das elites não desafia o status quo realmente existente, mas prefere os sobrenomes Cambó, Saramanch, Pujol e Grifols aos García ou Rodríguez. Por tanto, O objectivo final do movimento de independência catalão é “tornar-se como a Europa” e tornar-se um Estado perfeitamente comparável ao seu entorno com a sua constituição, o seu poder judicial e as suas finanças. O mandato do povo da Catalunha não é outro senão o mais “normie”. Seja como for, o NN não é nem mesmo o renascimento da fachada do 15-M, não um mero refluxo contra o movimento de independência; vai mais longe. Finalmente, poder-se-ia perguntar se estamos perante um momento populista que, ao contrário de simulações anteriores, pode transbordar o paradigma liberal. E, consequentemente, se estamos perante o último grande acontecimento (em termos da sua ruptura) na longa história insurreccional da Espanha Moderna. Por enquanto, podemos suspeitar que os protestos de Novembro de 2023 são os precursores de um despertar patriótico |
Nenhum comentário:
Postar um comentário